Punto de partida
El proyecto avanzaba. El registro no.
El contratista ficticio revisaba planos en PDF, controlaba RFI en una hoja, enviaba entregables por correo y conciliaba cambios en un archivo semanal.
El mismo conflicto aparecía con varios nombres. La obra guardaba capturas porque confirmar el plano vigente tomaba demasiado y el contexto cruzaba idiomas y herramientas.